PIEL GRASA Y CALOR, MALA COMBINACIÓN

Con la llegada el buen tiempo, las personas con piel grasa pueden notar como su problema se ve incrementado con el calor. Poco a poco, las altas temperaturas van haciendo que las glándulas sebáceas se descontrolen, de manera que es muy habitual que, si tienes la piel grasa, percibas que tu cutis parece ‘brillar más que el sol’ y se multiplica la aparición de granitos e impurezas. Si a esto unimos el sudor o la humedad ambiental, no es de extrañar que, a veces, te sientas impotente para poder evitarlo.

La primavera trae consigo un aumento de las temperaturas pero también de los problemas asociados a alergias e impurezas en la piel. A diferencia del invierno donde las pieles secas sufren mucho la deshidratación y la sensibilidad, el buen tiempo agrava los problemas de las pieles grasas y con impurezas. Ese aumento de la temperatura estimula la producción de sebo y dilata los poros, por lo que la piel está más expuesta a la contaminación y suciedad del ambiente pudiendo causar infecciones y obstrucciones que dan lugar a los temidos granitos, espinillas, puntos blancos y negros o brotes de acné.

En el post de hoy, os recomendamos una serie de pautas para evitar los brotes agudos en pieles con tendencia acnéica: no exponerse al sol mientras se lleve maquillaje, no usar pañuelos desechables para limpiarnos la cara, en muchas ocasiones no suelen estar limpios y depositan más suciedad al rostro, exfoliar la piel periódicamente, no intentar tocar ni explotar las espinillas, evitar comidas con alto valor calórico y beber al menos dos litros de agua al día.

¡Pero no desesperes! Todo tiene solución. Toma nota de estos pequeños trucos y no te pierdas nuestra selección con los productos imprescindibles para este tipo de cutis.

  1. Si tu piel sufre acné, consulta antes de usar cualquier producto cosmético con tu dermatólogo, él mejor que nadie sabe lo que tu piel necesita tras elaborar un diagnóstico sobre la misma.
  2. Duerme las horas que necesites, es primordial descansar bien para lucir una piel saludable y con más brillo.
  3. Limpieza facial tanto de día como de noche, con algún producto específico para este tipo de pieles, a ser posible con movimientos circulares y mucha hidratación, también a la hora de aclarar. Se recomienda no usar jabón, ya que puede resecar aún más nuestra piel.
  4. Tras la limpieza, conviene usar un tónico astringente para intentar reducir el exceso de grasa, así como para evitar que se formen poros y otras impurezas. Es el gran olvidado en la rutina de limpieza facial y realmente sus beneficios son muchos.
  5. Hacer uso habitualmente de las mascarillas, siempre sobre la piel limpia y sin llegar a la media hora tras su aplicación. También algún peeling de vez en cuando, como manera más sencilla de eliminar células muertas.
  6. Cuida tu alimentación, optando por las frutas, verduras, carnes bajas en grasa (a ser posible blancas como el pollo o el pavo) y mucha fibra. Nada de alimentos a base de azúcar refinada, alcohol o carnes rojas.
  7. Sé muy, muy, ¡muy! meticulosa con la higiene. Intenta no tocarte la cara con las manos sucias y tenerlas siempre limpias a la hora de aplicar cualquier crema, loción o tónico. Tampoco te toques los granitos si no quieres provocar una inflamación y posterior infección o aparición de impurezas.
  8. Practica ejercicio siempre que puedas, está demostrada su importancia para la piel, sobre todo el aeróbico, pues el sudor ayuda a eliminar toxinas y mantenerse en un peso saludable, siempre es positivo para su elasticidad y tersura.

Estos son los productos que no pueden faltarte…

Toma nota de nuestras recomendaciones, si notas que tu piel tiene este problema con la subida de las temperaturas…

Effaclar Sérum, de La Roche-Posay. Sérum renovador alisante de triple acción exfoliante para renovar la textura de la piel, afinar los poros e iluminar el rostro. Textura ultra-fluida y de rápida penetración. De textura no grasa ni pegajosa y acabado seco.

Dermablend Corrección 3D de Vichy. Base de maquillaje correctora de muy alta cobertura para pieles grasas con tendencia acneica. Reduce, alisa y cubre las imperfecciones, rojeces, granitos, etc. Formulada para pieles sensibles, hipoalergénica y con Agua Termal de Vichy, está disponible en 5 tonos y tiene factor de protección solar SPF25.

Normaderm cuidado embellecedor de Vichy. Este fluido indicado para las pieles grasas con imperfecciones con Ácido salicílico + LHA está enriquecido con una nueva tecnología (Air Licium + Phe Resorcinol) para reforzar su acción sobre las marcas y los brillos cutáneos.

L´Institut Facial Sonic Cleasing and Massaging Expert, de Darphin. Se trata de un cepillo facial que limpia y purifica la piel eliminando sus toxinas y las células muertas adosadas en las capas más externas de su piel, residuos de maquillaje y restos de polución y contaminación que contribuyen a sensibilizar la piel y a acelerar el envejecimiento prematuro de la misma. Tonifica los poros y elimina el exceso de grasa ayudando a conseguir una piel con un aspecto más joven. La piel se siente limpia y de este modo la piel asimila mejor nuestros tratamientos diarios.

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Cuidar bien hoy tu piel significa salud para mañana

Con la llegada del buen tiempo y las altas temperaturas os recordamos la importancia de cuidar la piel de los efectos dañinos del sol con el objetivo de prevenir daños posteriores

La piel tiene memoria. ¿Cuántas veces has escuchado o has leído esta afirmación? Sin embargo, pese a que te sabemos la lección, no siempre ‘hacemos los deberes’ en lo que a protección solar se refiere. El verano se acerca y queremos aprovechar para recordarte la importancia de cuidar tu piel de los efectos dañinos del sol con el objetivo de prevenir daños posteriores.

Nunca está de más recordarlo, pues según datos del estudio ‘Conocimiento de la radiación IR-A y hábitos de fotoprotección de los españoles’, realizado por los laboratorios Cinfa, el 38% de los españoles desconoce que la exposición prolongada a la radiación infrarroja A (IR-A) es perjudicial para la salud de la piel.
Las radiaciones ultravioleta e IR-A procedentes del sol son los principales agentes causantes del envejecimiento cutáneo y responsables de la aparición de muchos de los cambios en la apariencia de la piel y que se asocian a la edad, como las pecas, manchas solares o problemas inmunológicos. Además, influyen otros aspectos como las quemaduras solares en la infancia, los rayos UVA artificiales o la exposición solar crónica; es decir, cuando la persona se somete durante años a exposiciones solares excesivas para su tipo de piel.


Pero la mayoría de la población (el 71%) se preocupa tan sólo por las quemaduras, un efecto a corto plazo de la radiación ultravioleta, y no es consciente de las consecuencias negativas a medio y largo plazo que el sol puede provocar. Entre ellas se encuentra el fotoenvejecimiento de la piel, provocado principalmente por la radiación UVA, a la que se le suma la radiación infrarroja A que, además, tiene el riesgo de que no se percibe con facilidad ya que, al contrario que la ultravioleta, no aumenta la sensación de calor en la superficie de la piel.
De hecho, el fotoenvejecimiento depende de dos factores: el tipo de piel y el tiempo de exposición al sol. Así, una sobreexposición a los rayos infrarrojos del sol provoca un estrés oxidativo que causa un aumento de los radicales libres y una ruptura del colágeno de la piel, que además disminuye su capacidad para producirlo. El sol también ataca y merma la producción de elastina, por lo que una piel dañada por el sol es mucho menos elástica.

Desde líneas de expresión a lesiones más graves

Todas estas modificaciones se traducen a nivel visible en una piel delgada o atrófica o con aspecto de cuero, arrugas, coloración amarillenta, aparición de manchas oscuras irregulares o blancas ovales, vasos sanguíneos evidentes y la aparición de lesiones o tumores. De hecho, el 90% de los cánceres de piel están producidos por el sol.

Por tanto, a pesar de que el sol también trae consigo numerosos beneficios, no podemos olvidar que “el bronceado que obtenemos verano tras verano, se acumula de alguna manera en nuestra piel, y ésta va notando los efectos de las radiaciones en el futuro, porque la piel tiene memoria”. Por ello, resulta absolutamente necesario fotoprotegerse de una manera correcta y completa para mantener una piel sana y saludable a lo largo del tiempo. Además de utilizar protectores solares del índice adecuado a nuestro tipo de piel, debemos tomar una serie de precauciones para minimizar los riesgos de la exposición solar.

10 ‘tips’ prácticos

  1. Preparar nuestras defensas con una dieta rica en antioxidantes. Los antioxidantes refuerzan las defensas naturales de nuestra piel frente a las agresiones del sol. Una dieta rica en frutas y verduras con vitamina E y C puede ayudar, así como un aporte extra de estas vitaminas en forma de complementos nutricionales. Puedes consultar a nuestra nutricionista. ¡Llámanos al 932184919 y pide tu cita! Utilizar fotoprotectores avalados científicamente que protejan frente a la radiación UVA, UVB e IR-A. Dependiendo del tipo de piel, se debe aplicar un fotoprotector con factor de protección igual o superior a 30. Sólo algunos fotoprotectores incluyen activos que combaten también los efectos nocivos de la radiación infrarroja A. Los fotoprotectores de Heliocare 360º es la línea fotoinmunoprotectora que ofrece la cobertura más amplia protegiendo frente todos los tipos de radicaciones: UVB, UVA, infrarrojo-A y visible. Además sus sorprendentes y exclusivas texturas ultraligeras permiten maximizar la acción fotoinmunoprotectora. Una protección con efecto 360° que protege, neutraliza, repara y sorprende.

  1. Utilizar correctamente los fotoprotectores. Es necesario aplicarlos media hora antes de tomar el sol y reaplicar cada dos horas y tras el baño. Una vez abierto el envase, se deberán usar en el periodo indicado para que no pierdan su eficacia.
  2. Consultar los índices ultravioleta e infrarrojos. Antes de la exposición al sol, se recomienda informarse de estos niveles a través de canales como la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Ayuda a planificar las actividades al aire libre y a evitar la exposición en aquellos días en que los niveles de radiación son más perjudiciales.
  3. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde.
  4. Proteger el cuerpo y la cabeza con ropa holgada y un sombrero. Se deben resguardar aquellas zonas del cuerpo que se suelen olvidar y que también sufren los efectos nocivos de la radiación solar, como los pies y las orejas.
  5. Utilizar gafas de sol para evitar los daños oculares. Es necesario que las gafas tengan una protección del 100% frente a los rayos UV, así como el certificado de haber superado todos los controles de la Unión Europea.

  1. La sombra, una buena aliada. Hacer uso de la sombra en espacios abiertos es una buena medida fotoprotectora. No obstante, las sombrillas, toldos y árboles no protegen totalmente contra la radiación solar, por lo que será igualmente necesario aplicarse protección.
  2. Extremar las precauciones en cualquier actividad al aire libre. Las radiaciones solares se reflejan en entornos con nieve (80%), arena (25%) y agua o hierba (10%), lo que provoca que aumenten sus efectos al incidir directamente sobre la piel. En estos casos, se deben emplear fotoprotectores con factores más altos.
  3. Protegerse todo el año. Aunque en verano hay más horas de luz y aumentan los niveles de radiación solar, los efectos del sol están presentes los 365 días del año, incluso en invierno, cuando hay menos luz solar o está nublado. Hay que protegerse ¡siempre!

 

Tu mascarilla perfecta

¿Te pierdes entre tanta variedad? Descubre sus beneficios y cómo funcionan. ¡Querrás probarlas todas!

Las mascarillas faciales se confunden generalmente con las cremas convencionales y de uso diario, pero su diferencia reside en que ofrecen a la piel del rostro un extra de ventajas. En general, aportar hidratación, limpieza y luminosidad, así como otras propiedades específicas como efecto antiedad o corrector, según cada producto. Así, una mascarilla se presenta como un todo en uno capaz de incidir en el mantenimiento y la belleza de la dermis facial.

A diferencia de las cremas, “sus fórmulas contienen altísimas concentraciones de principios activos, lo que las hace actuar en tiempo récord, de una forma casi instantánea”. Además, las mascarillas no solo actúan en la capa superficial de la piel, como es el caso de las cremas convencionales, sino que también tienen efecto en la epidermis más profunda.

Pero, ¿cuándo se debe usar una mascarilla? Esta es la principal duda que tienen la mayoría de mujeres y es que cabe tener en cuenta que no se deben usar cada día, sino de forma semanal. El cuidado diario de la dermis debe incluir la limpieza, la hidratación y la aplicación del sérum específico que necesite cada persona, pero la aplicación de la mascarilla, debido a su concentrado, se debe limitar a una vez a la semana.

Así que… sólo falta encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades a fin de optimizar al máximo sus beneficios. Te proponemos una lista de mascarillas que sin duda se convierten en las estrellas en el mundo de la farmacia junto con unos pequeños trucos.

  1. Extiende una capa gruesa, dependiendo de la textura, y déjala actuar el tiempo que indique el envase (entre 10 y 12 minutos). Hazlo una vez a la semana e intercala los tipos de mascarilla para mejorar los resultados.
  2. Nunca las apliques en el contorno de ojos. Solo puedes hacerlo con productos específicos para esa zona, con una piel tan sensible y delicada.
  3. Las arcillas son perfectas para eliminar el exceso de sebo en las pieles grasas, mientras que las mascarillas de hidrogel hidratan en profundidad hasta las más secas.
  4. Antes de aplicar una mascarilla hay que limpiar siempre el rostro. Para que los activos funcionen correctamente, la piel debe estar libre de impurezas.
  5. Para evitar que el producto entre en contacto con bacterias, mejor extiéndelo con una brocha. En forma de abanico para las mascarillas más fluidas y compacta y alargada para las untuosas. Eso sí, tiene que ser de pelo sintético.
  6. Elimina los restos con agua tibia y una esponja facial. Las ideales son las 100% naturales y que sean respetuosas con la piel.

 Mascarilla Detox Bio Beaute

Su fórmula activa en 3 tiempos (se transforma: gel al aplicar, aceite al masajear, leche al aclarar) y con notas energizantes de cítricos la convierten en una mascarilla detoxificante y clarificante anti-tono apagado liberando la piel de sus impurezas y despertando al instante la luminosidad de la tez.

 Mascarilla Splendieuse de Nuxe

Esta mascarilla anti-manchas de tela reduce de forma visible el número y la apariencia de las manchas y garantiza un efecto perfeccionador instantáneo.

 Mascarilla Endocare C Peel de IFC

Esta deliciosa mascarilla contiene una gran cantidad de ingredientes activos, que por sí misma actúa mejorando la luminosidad, textura, y líneas de expresión de la piel. ¡No te asustes cuando la retires de tu rostro! Las mascarillas peel off utilizan una técnica cosmética que te encantará. El producto sale como si fuera una segunda piel, llevándose consigo todas las células muertas.

Mascarilla rejuvenecedora y resplandor a la camelia de Darphin

Esta mascarilla con propiedades antiedad, deliciosamente rica, perlada y de fragancia floral. Consigue potenciar el resplandor. La piel se reafirma y alisa, las arrugas se reducen de manera visible, desvelando una piel radiante e iluminada.